Velmora sobrevivió porque un puñado de vigías aprendió que la seda arde. La Orden de la Linterna mantiene fuego en cada esquina, cuida las antorchas de las cloacas y lo anota todo — nombres, muertes, rarezas — en libros que ningún forastero puede leer.
La Orden no promete victoria. Promete luz hasta el amanecer, y nada más.
